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La competitividad coloca los desafíos al Perú

La elevada probabilidad de la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos ha puesto en la agenda nacional el tema de la competitividad de la economía peruana y su ubicación dentro de los mercados globales.
La cercanía de la concreción del acuerdo ha derivado en un debate sobre el porcentaje de empresas locales que se beneficiarán del acuerdo y, al mismo tiempo, sobre el costo que significará para el país abrir las fronteras a bienes que provienen de una diferente estructura de mercado y de una constante innovación tecnológica.

Es por ello que los diversos indicadores de la competitividad son considerados para este tipo de evaluación, principalmente por la intención de averiguar la posición del Perú respecto a otras economías emergentes que, asimismo, ya emprendieron reformas para reducir las brechas en relación a países desarrollados.
El Informe Global de Competitividad, elaborado anualmente por el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), es el referente más usado para este cometido dado que incorpora la mayoría de países del mundo (117) y utiliza la información preveniente de encuestas realizadas en cada uno de ellos, además de los datos que acumulan los organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Este documento emplea dos enfoques distintos pero complementarios para el análisis de la competitividad. Uno de ellos es el Índice de Competitividad para el Crecimiento, que mide la capacidad de una economía nacional para lograr un crecimiento sostenido en el mediano plazo y se basa en variables como ambiente macroeconómico, instituciones públicas y tecnología.
El otro enfoque es el que alude el Índice de Competitividad para los Negocios (ICN), que evalúa la eficacia con la que una economía utiliza los recursos disponibles. Este índice se sustenta en variables referidas a operaciones y estrategias de las empresas y calidad del ambiente nacional de negocios.

El ICC fue introducido originalmente por Jeffrey D. Sachs y Andrew Wamer y desarrollado con la asistencia de John McArthur, mientras que el ICN fue creado por Michael Porter, del Instituto para la Estrategia y la Competitividad de Harvard Business School. En el Perú la contraparte del Foro Económico Mundial para llevar adelante este informe es el Centro de Desarrollo Industrial (CDI), entidad que realiza la encuesta anual a cerca de 120 líderes de opinión, gran parte de ellos ligados al sector empresarial.
La posición del Perú en este ranking ha ido variando en los últimos 10 años en función a las reformas estructurales que se han ido aplicando en su economía y al número de naciones que son incorporadas cada año, habiéndose en el último informe ubicado en el puesto 68 a nivel mundial.

Basado siempre en el Informe Global de Competitividad, un documento elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sostiene que los factores institucionales constituyen el mayor obstáculo al desarrollo de la competitividad en el Perú. Éstos factores son: La inestabilidad de las reglas de juego de la actividad económica del sector privado, la corrupción en la administración pública y la carencia de un sistema judicial imparcial y eficaz.
Este punto de vista se apoya en indicadores como Favoritismo en las Decisiones Gubernamentales (Perú se ubica en el puesto 89), Derechos de Propiedad (98), Gasto Ineficaz del Gobierno (103) e Independencia del Poder Judicial (110).

"En términos de sectores sociales, el Perú tiene problemas graves en su sistema educativo que es el que genera la competitividad en el largo plazo y que garantiza que los empresarios del futuro vengan bien preparados", señala Luis Tenorio, Director del CDI, luego de añadir que otros temas pendientes en el Perú son la ausencia de infraestructura de transporte y la salubridad..

Fuente: Málaga-Webb & Asociados

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